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lunes, 22 de agosto de 2016

NOVIAS COMPRADAS POR CATÁLOGO


Novia ucraniana
Afortunadamente la mujer del Este de Europa tiene un nivel de exigencia menor que la mujer española, y a diferencia de nuestro país, en Ucrania las mujeres bellas no son vanidosas. (…) No suele haber vanidad en las mujeres guapas con pocos ingresos. (…) La mujer rusa o ucraniana no comprende el comportamiento individualistas que tiene la mujer española de hoy en día, ni comprende la cultura del feminismo tal como se lo entiende en nuestro país; esto lo vera “antinatural”. (página web de Tu Pareja Rusa, Agencia Matrimonial española)

La oferta puede ser tentadora: una novia a la antigua, ignorante de las reivindicaciones de la modernidad, bella, extranjera, distanciada de amigos y parientes, obligada a lidiar con una lengua extraña que la invita a guardar silencio, enfrentada a costumbres que desconoce, dependiente de un hombre que se ha visto obligado a comprarla, por ser incapaz de seducir a una mujer de su comunidad.
Jacob y Raquel
Armar una pareja es un asunto que impone graves responsabilidades a las partes involucradas. Los acuerdos no se entablan siempre sobre las mismas bases. Algunas culturas exigen de la familia de la novia, que compense al novio por los gastos en que habrá de incurrir al casarse. Otras culturas, en cambio, exigen del novio que pague por el privilegio de llevarse a la novia. En la Biblia, Jacob no puede pagar al contado la dote que le exige Labán, su probable suegro, para casarse con Raquel. Por lo tanto le ofrece la alternativa de trabajar siete años para él, sin cobrarle nada (ni tocar a la novia) mientras tanto. El rey Saúl exige a David algo todavía más complicado para entregarle en matrimonio a su hija Mikhal: 100 prepucios cortados a los enemigos filisteos.
¿Cómo se establece el precio de la novia? La dote de una virgen duplicaba en Medio Oriente a la de otra muchacha que no pudiera demostrarse intacta. Las adolescentes sirias de 16 a 16 años, son vendidas en la actualidad por U$ 2000 o 3000 a los magnates saudíes deseosos de ostentar varias esposas.
Novias vietnamitas
El precio de una novia vietnamita puede variar entre U$ 3000 y 15.000, si se trata de alguien muy joven (y se supone, sin experiencia). Las novias de más edad son más baratas. Las vietnamitas menos afortunadas, que no consiguen marido, terminan como prostitutas, para compensar los presuntos gastos en los que habrían incurrido los intermediarios que se dedican a ese tráfico.
Tradicionalmente las novias europeas llegaban al matrimonio con un ajuar, consistente en sábanas, manteles, vestidos,  joyas, camisones, vajilla, incluso ropa de bebé, cuya compra o confección le había insumido gran parte del noviazgo. La reunión de ese capital en objetos, explicaba que los noviazgos se extendieran en el tiempo, para permitirle reunir ese tesoro, que debía asegurar la felicidad de la vida en pareja. La dote era el aporte de la familia de la novia al nuevo hogar, que debía ser administrado por el marido (y tendría que devolver, intacto, si la relación fracasara).
Afiche de La Novia Vendida
Prodána nevêsta (La novia vendida), la ópera de Bêdrich Smetana, muestra las costumbres tradicionales de los campesinos de Bohemia. Las doncellas eran casadas con los pretendientes que escogía la familia, utilizando los servicios de algún casamentero, sin atender a los sentimientos de las candidatas. Aunque se trata de una comedia, un género que exige la elaboración de un final feliz, la novia es ofrecida en venta por su enamorado, que no es la pareja elegida por su familia, y solo una revelación final salva a la protagonista de convertirse en la mujer del hombre que detesta.
Si alguien resistía participar en estas negociaciones, que no prestaban atención a los sentimientos de las mujeres y solo tomaban en cuenta el capital de los hombres, hubiera sido condenado por la comunidad. Lejos de haber desaparecido con la modernidad, estas prácticas han reaparecido allí donde se creía haberlas extirpado.
En China continúan practicándose ciertas normas de eugenesia que restringen el nacimiento de mujeres (cada 100 mujeres, hay 118 hombres) y a la larga restringen la posibilidad de hallar esposas. Esto se combina con el alto costo de las ceremonias nupciales que exige la tradición. Como solución, se recurre en la actualidad a la compra de mujeres vietnamitas, birmanas, laosianas o camboyanas. La dote que debe pagarse por una mujer china es demasiado alta y no todos los solteros se encuentran en condiciones de afrontarla. De restringirse los chinos a la oferta nacional de mujeres de su país, muchos hombres se quedarían sin la suya. Las vietnamitas provienen de regiones rurales donde la vida cotidiana es difícil y ven la posibilidad de casarse con un chino adinerado como una evidente mejora.
Vestido de novia china
No pasa lo mismo en los matrimonios de vietnamitas o filipinas con coreanos, que a pesar del alto desarrollo económico del país, las introduce en una cultura desconocida para ellas y sometidas a hombres maduro, carentes de educación formal, que han sido discriminados como parejas por sus compatriotas.

Las coreanas buscan a hombres de un nivel económico y sociocultural superior, por lo que muchos de los estratos más bajos quedan excluidos. (Lee Sang-Lim)

Novias provenientes de Uzbekistán o Rusia son las más costosas que se ofrecen en el mercado coreano. Se calcula que 30.000 matrimonios internacionales fueron celebrados en Corea durante el 2012 (un 10% de todos los registrados en el país). Las agencias matrimoniales coreanas hacen costosas giras a Vietnam, para los solteros a quienes presentan hasta un centenar de mujeres que no han estado casadas previamente. Mediante la inversión de U$ 6000 a 11000, se accede a un sistema de varias citas en las que participan intérpretes para facilitar la barrera idiomática, las candidatas son reducidas a una y se efectúa el contacto con la familia, que es compensada con U$ 1000 por la pérdida de la mujer.
El matrimonio se celebra de inmediato (todo el proceso insume tres días) y la pareja viaja de regreso a Corea del Sur. De acuerdo a las evidencias suministradas por las quejas presentadas ante Tribunales, el 40% de las esposas extranjeras denuncia haber sufrido abusos de sus maridos y parientes;  la tasa de divorcios de estas parejas es altísima.

Criar una hija es como regar el jardín del vecino. (Refrán hindú)

En la India, hay Estados como Rajastán y Haryana, donde el precio de las novias es más alto que en otros, porque los padres prefieren invertir menos en las niñas, por ejemplo, alimentarlas peor, despreocuparse de su salud, considerarlas demasiado costosas y de alto riesgo. Cuando hay que casar a los hombres que no encuentran novias, se importan adolescentes de Bengala, Bihar y Jharkhand. En una sociedad que tradicionalmente estuvo dividida en castas incomunicadas, los hombres jóvenes pertenecientes a los brahmanes, no deberían casarse con novias provenientes de lo que se considera castas inferiores.
No es raro que las mujeres se vendan o revendan varias veces. En el campo, donde tiene vigencia el trueque, una novia joven puede ser cambiada por una vaca. Las deuda de un familia puede ser pagada mediante la entrega de una joven al acreedor. Se las utiliza como mano de obra no calificada. Al cabo de un par de años de trabajo esclavo, la inversión hecha por el marido puede considerarse amortizada.

La mujer es el reposo del guerrero. (Friedrich Nietzsche)

Niñas secuestradas por Boko Haram
El movimiento islámico Boko Haram secuestró en Nigeria a 234 adolescentes, en los primeros meses de 2014. Ellas permanecieron retenidas durante meses, fueron violadas y embarazadas por los militantes del fundamentalismo islámico que habrían pagado unos U$ 12 por cada una. Ellas pasaron a convertirse en un botín de guerra; o mejor aún, en la evidencia para los hombres de que al entregarse a una causa que consideran santa, van a ser recompensados en este mundo o el otro, con todo lo que desean.
El rapto de mujeres por el novio y sus parientes, fue una práctica habitual de los pueblos primitivos y todavía se practica en África, Asia Central, India, el Cáucaso (donde la costumbre fue prohibida durante la existencia de la Unión Soviética y ha retornado tras la caída del socialismo), entre los gitanos y comunidades indígenas de México. En otros lugares, se lo considera un delito que la Ley persigue, pero hay sitios donde la costumbre se encuentra tan firme, que las autoridades prefieren mirar para otro lado.
Mediante el rapto, la novia, que suele ser muy joven, queda excluida definitivamente de su familia paterna, para incorporarse a la familia de su pareja, donde le esperan maltratos y la obligación de convertirse en mano de obra no remunerada.
Boda en Kirguistán
En Kirguistán se calcula que la mitad de los matrimonios nacen de situaciones como esas. La joven secuestrada es retenida por la familia del secuestrador, que en caso de hallar resistencia, intenta convencerla de aceptar la propuesta de matrimonio.  Si se niega, aunque no haya habido contacto sexual con el hombre, se suponen que ella ha perdido la preciada virginidad y puede ser maldecida. La comunidad la desprecia; su familia no sabe qué hacer con ella. Más le vale aceptar la situación en la que se ha visto precipitada.
En Etiopía el raptor esconde a la mujer que ha raptado y se dedica a violarla hasta asegurarse de haberla embarazado. A partir de ese momento, ella le pertenece definitivamente y él se encuentra en condiciones de negociar con sus parientes el pago de una dote matrimonial, sin riesgo de que lo rechacen.
Podrá argumentarse que gracias al rapto se establecen parejas libres de los riesgos genéticos planteados por un parentesco demasiado próximo. Si un hombre decidía formar pareja en el interior de su comunidad de origen, porque las mujeres disponibles se encontraban cerca y el deseo sexual resultaba demasiado apremiante, lo más probable era que terminara casándose con alguna de sus parientes cercanas, una situación que no tardó en evaluarse como un riesgo de taras genéticas para la descendencia.
Lejos de ser considerado un acto violento, que desafiaba el orden establecido y creaba enemistades graves, el rapto de la mujer de un grupo por un extraño de otro grupo, era visto como una actividad que la comunidad propiciaba, para que las parejas no incurrieran en incesto. Por eso había festivos simulacros de rapto, incorporados a los ritos nupciales, como el gesto del novio de alzar a la novia en brazos, para cruzar el umbral de la morada que ocuparía la nueva pareja.
Marc Chagall: El cumpleaños
Cuando se analiza el rapto, de acuerdo a la óptica masculina ¿no estarán exagerando las mujeres que se resisten demasiado? Alguna demostración de pudor es bienvenida, para confirmar que ellas son decentes e incluso para excitar a los hombres que desean preservar su imagen de dueños de la situación. Cuando se las derrota y obliga a aceptar el sexo de su vencedor, ya sea con palabras, caricias o golpes, ellas terminan saliéndose con la suya. ¿No era eso lo que buscaban? También las gatas ofrecen resistencia feroz, para excitar al macho que la corteja.
Tanta negativa, sospechan los violadores, no pasaría de ser una representación a la que ellos al menos no tomarán demasiado en serie. No está mal que se dé, como parte de un ritual milenario, pero ningún hombre convencido de que está haciendo lo correcto, le prestará mucha atención.
La iglesia católica prefirió considerar válidos aquellos raptos que las víctimas hubieran consentido, sin dejar de condenar a los implicados (la víctima y el victimario por igual).

No puede haber matrimonio alguno entre el raptor y la robada, por todo el tiempo que permanezca ésta en poder del raptor. Mas, si separada de éste y puesta en lugar seguro y libre, consintiere en tenerle por marido, téngale éste por mujer, quedando no obstante excomulgados de Derecho y perpetuamente infames e incapaces de toda dignidad, así el mismo raptor como todos los que le aconsejan auxiliaron y favorecieron. (Concilio de Trento)

A pesar de los cambios de sensibilidad respecto de los derechos de las mujeres, que se han definido en muchos países de la actualidad, el raptor o el violador pueden eludir cualquier represalia de la sociedad, mediante el cómodo trámite de casarse con la ofendida, mientras que a ella se le brinda la oportunidad de escoger si quiere vivir deshonrada el resto de su vida, o si prefiere unirse en matrimonio a quien la dañó. La simetría no es posible.

lunes, 26 de enero de 2015

VIOLACIONES EN GUERRA O PAZ



La pequeña hija está sobre el colchón, / muerta. ¿Cuántos han estado sobre ella? / Un pelotón, una compañía quizás? / Una muchacha ha sido convertida en mujer / una mujer convertida en cadáver.  (Alexander Solyenitsin: Noches prusianas)

 
Protestas contra violaciones masivas
De acuerdo al informe de Amnistía Internacional, durante la Guerra de los Balcanes, que ocurrió en los años finales del siglo XX, al desmembrarse Yugoslavia, se calcula que en Bosnia y Herzegovina hubo entre veinte mil y cincuenta mil mujeres musulmanas violadas por los invasores kósovos en las calles o sus hogares, delante de sus familiares, mientras que en Kosovo, se calcula que hasta el 50% de las mujeres capaces de reproducir fueron violadas por los invasores serbios (militares y paramilitares). Hubo campos de violación, similares a los campos de concentración, poblados por unas 35.000 mujeres, a las que se obligó a engendrar hijos servios, como una forma de depuración étnica del territorio ocupado.
El sexo es una de las armas más eficaces para desalentar (y exterminar) la resistencia del enemigo. En Kuwait, los violadores eran iraquíes. En Sri Lanka, las fuerzas de seguridad nacionales. En Ruanda, al mismo tiempo que los abusos de los Balcanes, el discurso oficial planteaba como objetivo bélico, la violación del mayor número de mujeres tutsis.

El asalto sexual formaba parte integrante del proceso de destrucción de la etnia tutti y que la violación fue sistemática y se han perpetrado solo contra las mujeres tutsis, en las que manifiesta la intención específica necesaria para los actos que se consideran como genocidio. (Tribunal Criminal Internacional para Ruanda)

Mujeres abusadas del Congo
No eran situaciones casuales, fruto del descontrol de soldados modernos, que desoían las órdenes de sus superiores, sino de una política de Estado, similar a la que se puso en práctica durante la llamada Conquista de América por las potencias europeas. Había que engendrar hijos (bastardos) de los invasores, para desarticular la estructura familiar de los nativos. Las clases dirigentes no se responsabilizan de esos crímenes. Prefieren no darse por enteradas de lo que ocurre y evitar que otras naciones derrotadas las acusen de lo mismo.
Durante los Juicios de Nurenberg convocados tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, los nazis no fueron  acusados de situaciones como esas, respecto de las cuales había suficientes testimonios. Los cuerpos de los vencidos, suele ser el primer botín de guerra que toman los vencedores, cuando los utilizan para su placer, aprovechando la confusión que sigue a las batallas, con el objeto adicional de desmoralizar a las víctimas.
Se trata de una práctica inmemorial, sobre la cual apenas se hablaba en los textos históricos, que no ha variado mucho en la actualidad. La principal diferencia, es que ahora se denuncia, en lugar de mantenerlo en secreto, por vergüenza.
Prisioneras coreanas del ejército japonés
El ejército japonés utilizó a miles de mujeres coreanas, chinas, tailandesas, birmanas, vietnamitas y filipinas, provenientes de países que habían sido invadidos antes de la Segunda Guerra Mundial, como esclavas sexuales. Más de 20.000 estudiantes japonesas fueron sometidas al mismo trato.
El Ejército les prometía empleo en hospitales, restaurantes y fábricas. Una vez enroladas, descubrían que se esperaba de ellas: que atendieran la demanda sexual de los uniformados, para evitar las violaciones de mujeres de la población civil de los países invadidos. Los primeros prostíbulos del ejército japonés se instalaron en 1932 en Shanghai.

Las mujeres gritaban, pero no nos importaba si ellas vivían o morían. Éramos los soldados del Emperador. Ya fuera en burdeles militares o en las aldeas, las violábamos sin reticencia. (Yasuji Kaneko)

Prisioneras judías en campo de concentración
Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán abusó de las mujeres que encontraban a medida que ocupaban los territorios de Polonia y la URSS, por la misma época en que el ejército japonés humillaba a las mujeres de los países ocupados de Asia. Poco después, hacia el final de la contienda, el ejército soviético hizo lo mismo en Alemania. Se calcula que hubo un millón y medio de mujeres alemanas víctimas de violaciones, a pesar de que las leyes internacionales castigaban el delito con la muerte. La experiencia que uno de esos soldados relató a una historiadora rusa, da cuenta del subterfugio empleado para satisfacer las expectativas de los invasores y esconder lo sucedido ante los superiores.

Cuando ocupábamos un pueblo, primero teníamos tres días para los saqueos. Por descontado eso no era oficial. Pero después de tres días se te podía juzgar por hacerlo. (…) Recuerdo a una mujer alemana violada, desnuda con una granada entre las piernas. Ahora siento lástima, pero no la sentía en aquel momento. ¿Piensas que fue fácil perdonar a los alemanes? Odiábamos ver sus casas blancas, limpias e intactas. Con rosas. Quería que sufrieran. Quería ver sus lágrimas. (Svetlana Alexeivich)

Sophia Loren: La Ciociara
Soldados norteamericanos y africanos participaron en violaciones masivas de mujeres italianas, durante la contienda y la inmediata posguerra, tal como aparece descrito en La Ciociara, una novela de Alberto Moravia. Cesira, una viuda romana que busca refugio en las montañas con su hija Rosetta, durante el último año de la guerra, no puede evitar que la joven sea violada por hombres que paradojalmente vienen a liberar al país de los nazis y los fascistas. Después del incidente, que ocurre en una iglesia abandonada, la joven que hasta entonces había sido reservada y creyente, cambia, se prostituye sin mostrar ningún sentimiento, con tal de conseguir alimentos, dinero u otros favores. La madre es quien cuenta el proceso:

Hubiera querido decirle que comprendía que después de lo que había pasado con los marroquíes, no fuera la misma y quisiera ir con un hombre para sentirse mujer y anular así el recuerdo de lo que le habían hecho; que comprendía incluso que después de haber sufrido aquello que había sufrido bajo los ojos de la Virgen, sin que la Virgen hiciera nada para impedirlo, a ella no le importara más la religión. (Alberto Moravia: La Ciociara)

Ejército Rojo y mujeres alemanas
¿Qué pasa después? El maltrato puede haber durado poco y no obstante dejar una huella perdurable en las víctimas, sea bajo la forma de hijos, sea como recuerdos traumáticos que dificultan cualquier intento de volver a la normalidad, sea como la memoria de la comunidad que fue testigo de lo sucedido. Según estadísticas recientes, en el curso de la guerra civil de la República Democrática del Congo, 30% de las mujeres y 22% de los hombres (unas 200.000 personas en total) ha sido víctima de violencia sexual.
Los invasores se plantean la misión de embarazar a las mujeres, tal como se espera que desarmen la resistencia y ocupen el territorio enemigo. Los dirigentes los alientan a hacerlo o por lo menos no hacen nada para impedir que aprovechen la situación. Al violar a sus víctimas, tanto los militares como los civiles, las dejan en una situación de orfandad muy difícil de revertir, para ellas y la descendencia que pueden engendrar.
Después de sufrir una violencia similar, ¿cómo se recupera la identidad anterior? ¿Qué espacio les queda para elaborar una identidad nueva?
Protesta femenina: ¡No significa No!
Son tragedias colectivas que marcan de manera perdurable la memoria de pueblos enteros. No ocurren por primera vez en la Historia, pero en la actualidad el hecho trasciende el silencio y la resignación que imponía tradicionalmente la vergüenza. Ahora, suele denunciarse, lo acepten o no las víctimas, aunque no es demasiado probable que se lo castigue, y resulta imposible ignorarlo.
En Dubai se ofrece a las mujeres víctimas de violaciones, la alternativa de casarse con sus agresores, para que ellas (no los agresores) pudieran evitar la cárcel. ¿No es, como se planteaba el jefe mafioso de The Godfather, el filme de Francis Ford Coppola, una oferta imposible de rechazar?
En Perú, durante la campaña del ejército nacional contra la guerrilla de Sendero Luminoso, se ofrecía a las víctimas de situaciones parecidas una salida no menos honrosa: casarse con los hombres más viejos o los tontos del pueblo, que no conseguían pareja. Se trataba de una salida que otras mujeres, menos apremiadas por esos hechos ajenos a su voluntad, se hubiera negado a aceptar.
Las mujeres suelen ser usadas y abusadas en tiempos de paz, como objetos que se utilizan de acuerdo a los intereses masculinos y no merecen mayor consideración. Una noticia de prensa de comienzos de 2014, informa que una joven pakistaní fue sentenciada por un consejo tribal a ser violada por su padre y dos de sus hermanos, como castigo de la relación considerada ilícita, que mantenía otro de los hermanos con una mujer del pueblo. ¿Por qué volverla víctima de un incesto? Probablemente se entendía someter de ese modo al escarnio público a toda la familia, pero en ese caso la parte más golpeada (y de ningún modo responsable) era de nuevo la mujer.
Mujeres en la Guerra de los Balcanes
Casi al mismo tiempo, otro consejo tribal en la India, ordenaba la violación de una mujer comprometida en el delito de una relación con un hombre ajeno a la aldea y perteneciente a otro culto religioso. Trece hombres dieron cumplimiento a la sentencia, para descubrir (demasiado tarde) que habían incurrido en un delito que habría de ser juzgado.
Las buenas intenciones (o al menos su declaración) pueden justificar las decisiones más aberrantes. En Sudáfrica, ciudadanos moralistas pretenden erradicar las relaciones lésbicas, que de acuerdo a su opinión, socavarían las bases de la sociedad. Para conseguir sus loables objetivos, violan (y con frecuencia matan a continuación) a las mujeres sospechadas de incurrir en esas prácticas, argumentando que lo hacen para “corregirlas” de sus errores.